Patrimonio Artístico · Hermandad de la Carretería
Santísimo
Cristo de la Salud
Talla de transición manierista–barroca · Sevilla
Una talla entre
dos mundos
La extraordinaria talla se encuentra estilísticamente en la transición del manierismo al barroco. Podría considerarse como el Cristo más austero de todos los barrocos y calificarlo como el Crucificado tipo de la idea post-tridentina.
En contraste, con inequívocos detalles barrocos, se aprecian vestigios góticos, especialmente en el modo como aparece trabajado el pelo y el paño de pureza: pliegues amplios recogidos en la parte posterior del lado derecho con una airosa moña, sujeto con una cuerda que deja descubierta la cadera derecha.
Según el restaurador José Rodríguez Rivero-Carrera, la materia prima es madera de ciprés. La policromía muestra tonos claros de gran realismo y luce potencias labradas en plata sobredorada de los orfebres y hermanos Martín Díaz.
La cruz actual fue construida en 1991: lisa, de pino de Oregón sin nudos, con un diámetro un centímetro mayor que la anterior, quebrada durante la estación de aquel año.
«El Cristo más austero de todos los barrocos… el Crucificado tipo de la idea post-tridentina.»
Autoría e identidad
del escultor
Nada puede asegurarse sobre qué escultor esculpió la talla del Santísimo Cristo de la Salud. Sin embargo, a lo largo de su existencia ha sido atribuida a diversos artistas. En su momento se dio por buena la adjudicación a Martínez Montañés.
Se han encontrado semejanzas con el Santísimo Cristo del Calvario, el Crucificado del convento de los Mínimos de Triana, el de la Clemencia —por el modo en que ha sido trabajada la madera en las extremidades— y el Crucifijo de la Vera Cruz de Sanlúcar de Barrameda.
El primero fue esculpido por Francisco de Ocampo en 1611, el segundo por Martínez Montañés en 1603 y los otros atribuidos al propio Ocampo, lo que lleva a atribuir también esta talla a dicho escultor.
No ha faltado quien lo crea de Andrés de Ocampo (tío de Francisco), por la constante confusión de obras entre tío y sobrino, o incluso de Pedro Roldán. Otras teorías apuestan por imagineros relacionados con la Archicofradía: los casos de Matías de la Cruz y Juan de Oviedo.
Tampoco existe unanimidad sobre la fecha en que fue esculpido. Lo que parece cierto es que es anterior a todas las obras citadas.
Imágenes
Galería fotográfica
Patrimonio Artístico · Hermandad de la Carretería
Santísimo
Cristo de la Salud
Talla de transición manierista–barroca · Sevilla
Una talla entre
dos mundos
La extraordinaria talla se encuentra estilísticamente en la transición del manierismo al barroco. Podría considerarse como el Cristo más austero de todos los barrocos y calificarlo como el Crucificado tipo de la idea post-tridentina.
En contraste, con inequívocos detalles barrocos, se aprecian vestigios góticos, especialmente en el modo como aparece trabajado el pelo y el paño de pureza: pliegues amplios recogidos en la parte posterior del lado derecho con una airosa moña, sujeto con una cuerda que deja descubierta la cadera derecha.
Según el restaurador José Rodríguez Rivero-Carrera, la materia prima es madera de ciprés. La policromía muestra tonos claros de gran realismo y luce potencias labradas en plata sobredorada de los orfebres y hermanos Martín Díaz.
La cruz actual fue construida en 1991: lisa, de pino de Oregón sin nudos, con un diámetro un centímetro mayor que la anterior, quebrada durante la estación de aquel año.
«El Cristo más austero de todos los barrocos… el Crucificado tipo de la idea post-tridentina.»
Autoría e identidad
del escultor
Nada puede asegurarse sobre qué escultor esculpió la talla del Santísimo Cristo de la Salud. Sin embargo, a lo largo de su existencia ha sido atribuida a diversos artistas. En su momento se dio por buena la adjudicación a Martínez Montañés.
Se han encontrado semejanzas con el Santísimo Cristo del Calvario, el Crucificado del convento de los Mínimos de Triana, el de la Clemencia —por el modo en que ha sido trabajada la madera en las extremidades— y el Crucifijo de la Vera Cruz de Sanlúcar de Barrameda.
El primero fue esculpido por Francisco de Ocampo en 1611, el segundo por Martínez Montañés en 1603 y los otros atribuidos al propio Ocampo, lo que lleva a atribuir también esta talla a dicho escultor.
No ha faltado quien lo crea de Andrés de Ocampo (tío de Francisco), por la constante confusión de obras entre tío y sobrino, o incluso de Pedro Roldán. Otras teorías apuestan por imagineros relacionados con la Archicofradía: los casos de Matías de la Cruz y Juan de Oviedo.
Tampoco existe unanimidad sobre la fecha en que fue esculpido. Lo que parece cierto es que es anterior a todas las obras citadas.
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